domingo, 10 de abril de 2011

Ese sentimiento de culpa...


No sé si estaré en un momento esperado de este camino, no sé si me habré estancado o simplemente este recorriéndolo haciendo senda a medida que avanzo.
Me planteo el tema de la culpa, una vez más, pero no del mismo modo, vuelve a mi este sentimiento pero desde un lugar de madurez inevitable y al mismo tiempo con una irracionalidad incomprensible, teniendo en cuenta que he avanzado ya muchos kilómetros y he dejado atrás infinidad de obstáculos.
¿Que pude haber hecho yo para no perderte? ...
Creo que nada, porque si hubo algún mínimo malestar que podía avisarlo fue tan insignificante que lo pasé por alto...
Si, allí una culpa escondida, ¿cómo pude pasar por alto el más mínimo llamado de atención de mi cuerpo cuando en él se gestaba tu vida?... sí, eso para mí ya es imperdonable.
Al mismo tiempo recuerdo (quizás como un auto consuelo) las palabras de mi médico explicándome que era muy probable que la perdida se debiera a alguna malformación o enfermedad cromosomática que fuera incompatible con la vida.
He leído muchos testimonios de madres que tuvieron que escuchar esta frase tan detestable en embarazos de alto riesgo, donde la vida de sus hijos después del nacimiento fue muy corta, si es que pudieron nacer y no murieron en embarazos más avanzados que el mío... y allí en medio de ese planteo interno me surge otro sentimiento…
Que increíble! como puedo ver así que hasta esas mamás fueron bendecidas, porque cada instante, cada segundo más que se tiene con su hijo "terrenal" es indescriptiblemente un maravilloso regalo de Dios!... es ahí donde me pongo a pensar en la dicha y la bendición que me fue dada, la de un hijo angelical, un hijo que si vivió en mí, por más débil y veloz que haya sido su paso por esta tierra, aun cuando recién comenzara a asomarse a nuestra realidad, fue real, no fue un sueño que nunca se dio, él estuvo en mi vientre, chiquitito, sin terminar de formar, siendo tan pequeñito que se perdía en la palma de mi mano, pero desbordante de amor.
Que bendecida que fui al poder ver el positivo en el test de embarazo, al poder guardar la ecografía con mi porotito, al ver su corazoncito latir al menos una vez, al recibir su primer conjuntito de parte de la tía, de recibir su primer juguete de parte de los abuelos del corazón...
Que afortunada y bendecida fui y soy sabiendo que infinidad de mujeres sueñan con vivir ese momento tan mágico e inexplicable donde el corazón se te sale por la boca, las risas dominan tus labios y las lágrimas se derraman como una catarata incontenible.
Si, obviamente ninguna mujer podría disfrutar de este momento de felicidad con la conciencia puesta en que en cualquier instante el cielo la aplastaría, nadie desea tener este momento de felicidad porque sabe que es el único que le tocará y todo terminara ahí, por supuesto que no! pero cuando el momento soñado ocurre, una apuesta el doble a ese sueño, inmediatamente lo expande al futuro, inmediatamente se da cuenta que está volando de felicidad, no puede más que alegrarse como lo hizo María. En ese instante no hay miedo que pueda con nosotras, nada nos detiene a soñar con el mañana, nada nos impide vernos con panza, esperar la próxima ecografía, desear las pataditas, buscar EL nombre, planificar el parto, reacomodar la casa para recibirlo, pensar en los padrinos, y así seguir hasta tener toda su vida en nuestro corazón deseando que solo sea feliz!
Yo agradezco a Dios por la llega de este bebe a mi vida, si me entristece cada día tener que vivirlo en soledad , como si ese bebé solo haya sido fruto mío, si solo tuviera mamá... pero en eso yo no tengo culpas y el dolor ahí es otro, y demasiado tengo yo con mi dolor como para cargar con las culpas y los dolores que no me corresponden, no es egoísmo ni falta de compasión, no, esto solo se trata de que los dolores no se comparten, solamente uno puede acompañar a quien lo sufre pero son como las huellas dactilares de cada uno, y solo es uno el portador de ellos.
Culpas... son muchas, son ilógicas, pero inevitables… y duelen…
¿Sentirá mi bebe que minimice su partida al buscar un hermanito tan pronto?
Mi fe me dice que aquellos seres que nacen a la Vida eterna tienen una claridad y una totalidad de la verdad de la que nosotros seres finitos carecemos.
Si es cierto que mi duelo fue postergado, siguiendo con el consejo de mi doctor que con toda su mejor buena voluntad y cariño me aconsejo no esperar mucho para volver a quedar embarazada, lo que ocurrió con éxito al primer intento, bajo todo el cuidado y el control médico posible.
La llegada de Emma trajo consigo toda la esperanza pero de igual modo todos los miedos que jamás había tenido en mis otros embarazos, pero no solo eran miedos por lo que había pasado recientemente sino que a eso se le sumo el riesgo real, porque desde un principio parecía que la historia se repetiría. Unos días después de la confirmación de su llegada a nuestras vidas comencé con las perdidas y todo era confusión y terror… Intente, sin lograrlo del todo, disfrutar y vivir este nuevo embarazo, pero fueron nueve meses entre cama y cuidados, controles y ansiedades…
No deje ni un solo día de pensar en mi bebe del cielo, pero la verdad es que jamás me tomé el tiempo realmente necesario para asimilar lo que nos había sucedido, para llorarlo hasta desfallecer… tal vez por eso el duelo más duro lo viví después… y tal vez por eso la etapa de dolor agudo fue mucho más extensa… no lo sé, es que todo duelo es único como lo es todo doliente y como lo es el momento en el que ocurre…
Es tan complejo el corazón humano y tan sencillo que uno mismo nunca puede terminar de descifran sus sentimientos.
Por eso es que nuestros bebes alados tienen en nuestra vida una serenidad que nosotros ante la pérdida no tenemos, ellos no necesitan nuestro consuelo porque fueron consolados directamente por los brazos del Señor y son ellos, quienes en el silencio y lo sobrenatural nos consuelan a nosotros.
Somos mamás angelicales y es cuando aceptamos esta maternidad diferente que nuestra vida se transforma completamente, se entrega a ella del mismo modo natural que nos entregamos a la maternidad terrenal, con cuerpo y alma, más allá de todo lo palpable que identifique a ese hijo.
Siempre digo lo mismo, yo amo a mis hijos, no por su color de pelo, ni su belleza o fealdad, no por su salud, ni porque hayan pasado enfermedades, no, los amo como son y amo lo que son, aun cuando me hacen enojar, aun queriendo que cambien algunas cosas que los perjudican. Así como he buscado los mejores médicos cuando algún problema en su salud nos quitó el sueño.
Hoy leí algo que me tocó profundo: estás perdidas terrenales tan dolorosas son ganancias para la Vida eterna!!! Y así es, allí todo será mucho más perfecto de lo que soñamos, ese es el mayor consuelo, saber que nuestra historia también tendrá un final feliz, si! porque esto recién comienza y estos son nuestros primeros pasitos tambaleantes y confusos donde esta maternidad tan especial por momentos nos desborda.
Y surgen infinitas culpas que se van hilando con las anteriores y van tejiendo el manto con el que protegemos sus recuerdos, lo protegemos para que no desparezcan, para que no se enfríe este amor. Esos hilos son todos los sentimientos que se forman desde uno solo, desde el inicio de su vida y de nuestra maternidad tan incomprendida muchas veces, tan menospreciada otras tantas. Pero tan real y profunda como las que se dicen comunes…
Culpas… ¿quién no las tiene?… Ellas nos llevan muchas veces a buscar la perfección y la pureza de nuestros sentimientos, culpas que no tienen culpables reales solo es la impotencia de nuestra pequeñez encubierta, disfrazada de dedo acusador buscando respuestas… respuestas que seguramente no tendremos en esta vida … Besitos al cielo!

martes, 5 de abril de 2011

No todos comprendemos el don de la Vida...


Cada persona es completamente diferente mas allá de que todos somos hijos de un mismo Padre, formados por el mismo Creador...
Me cuesta comprender, intento no juzgar las reacciones de nadie, pero es casi imposible no hacerlo interiormente, que no resuene en mi cabeza la pregunta ante la actitud distante, fría o despreocupada de otras mujeres frente a la pérdida del embarazo...
Muchas muestran eso como una coraza pero en el fondo de sus corazones el dolor está allí tan presente como en el mío, del que hablo y del que otras mamis angelicales hablan...
Pero lo que no puede mi corazón terminar de comprender es la frialdad de otras tantas mujeres que no sienten ni el más mínimo instinto maternal en el principio del embarazo, ni mucho menos ante la pérdida... Lo cuentan como un hecho cotidiano, como un percance que en la próxima puede salir mejor...
Cuando me enteré que mi bebé podría haber dejado de vivir mi corazón se detuvo, mi pensamiento se detuvo, mi vida se detuvo y con todo mi universo paralizado el cielo se desplomó sobre mí.
Necesitaba respuestas, necesitaba saber de él, de cómo seguía todo, de que posibilidades de error eran posibles y guardé hasta el último momento esperanzas de que todo fuera solamente un error, un sueño demasiado largo... necesitaba creer que nada de eso estaba pasando y que en realidad todo estaba bien...
Lloré, no quería ver a nadie, no podía escuchar a nadie, me dolía el cuerpo porque el alma no paraba de sangrar. Le habían dado una paliza a mi vida y no existía el modo de ocultarlo... tal vez sea por eso que cuando escucho contar a "Fulanita" que perdió un embarazo y al otro día siguió con su vida como si se le hubiese explotado una ampolla del pie no puedo digerirlo, no lo entiendo y me es como un reflejo el preguntarme si no será mentira que estuvo embarazada, sino será que lo dijo porque su cabeza está realmente mal pero su corazón mucho peor y utilizó eso para retener a alguien, para llamar la atención, o quien sabe porque... el tema es que no puedo creer fácilmente de que sea tan natural para alguna mujer perder un hijo y que no le afecte nada en su vida, nada como para poder disimularlo, nada para poder seguir sin sentir que lo que menos importa es ese hijo que murió.
Pienso si, en la ignorancia de muchas mujeres sin la educación mínima como para comprender que ese bebe ya está en formación y es un bebe creciendo, aun cuando todavía es un embrión no tienen ni idea el movimiento de vida que hay en su cuerpo aunque no tenga la forma del bebe que verán si llega a nacer.
El mió estaba dejando de parecerse a un renacuajo y comenzando a tomar esa forma despareja de ser humano.... mi bebe era muy pequeñito, era mi porotito, era hermoso así con su forma tan distante a lo que realmente iba a ser si llegaba a nacer, mi bebe apenas llegaba al centimetro y algo y sin embargo le dió a mi vida el amor mas grande que podría imaginar, le dió a sus hermanos la lección de amor mas impresionante, y transformó nuestros corazones como jamas nadie podría haberlo hecho, porque nos enseño en esas pocas semanas en nuestras vidas lo escencial, lo realmente importante, la verdad del amor y la pequeñez de cada uno de nosotros y lo fragiles y vulnerables que somos.
No necesitamos de mucho tiempo para amarlo, no necesitamos de ecografías con su rostro ni tampoco de sentir sus pataditas... no me voy a cansar de decirlo, solo saber que allí estaba fue suficiente para dejar nacer el vínculo de amor que nos unió y lo hizo parte real de esta familia para SIEMPRE.
Hay veces que me planteo tristemente el poco amor que tenemos dentro nuestro, el poco amor en el corazón del hombre a pesar de haber evolucionado tanto, de tener respuestas más claras y hasta científicamente justificadas del comienzo de la vida ¿cómo puede ser que se la desprecie y se la desvalorice mas todavía?.
¿Cómo puede ser que sabiendo que un bebe muy pequeñito, como para perderse en una mano, también siente dolor, también se asusta? ¿Cómo a pesar de saber tanto, hoy por hoy muchas personas crean que un embrión no es un bebe, un embrión no es aún un ser humano, un embrión no es persona, un embrión no es un hijo?...
Como será que nos cuesta comprenderlo que todavía seguimos diciendo cuando una mujer se entera que está embarazada que va a ser mamá o al hombre se le dice que va a ser papá, ya son papás, ese al que le hablan en secreto en sus cuartos apoyándose en el vientre de sus mujeres es su bebé, ese al que le llaman con un apodo cariñoso o ya con un nombre al saber el sexo, ese es su hijo o su hija y ya los hizo papá o mamá... mientras sigamos sin comprender eso será imposible comprender el duelo de quienes pierden a sus bebes... y cuando así sea tal vez quienes lo hayan perdido tomen real conciencia de que ese dolor que guardan en el pecho y no le encuentran explicación a través de los años es el duelo al que se negaron por no querer reconocer que la vida comienza en la concepción.
Dios nos perdone tanta crueldad, tanto desprecio por el maravillosos Don de la vida.
Yo, mamá angelical, mujer que vive su maternidad diferente con amor seguiré hablando, seguiré buscando con total humildad hacer comprender este maravilloso tesoro que nos es dado, seguiré llevando como estandarte el respeto por la vida desde la concepción y seguiré hasta mi muerte siendo voz de los que no tienen voz en honor a mi bebe angelical, en honor a todos los bebes angelicales y por sobre todo para la Gloria de Dios!

viernes, 14 de enero de 2011

Palabras para mi ángel


En esta brisa suave siento tu compañía, en esa estrella titilante descubro tu sonrisa, en un cielo claro presiento tu ternura, en un cielo bravo imagino tus travesuras.
En el verde del pasto puedo imaginar tus pies descalzos, tu risa fuerte y tu mano en mi mano. En el susurro de las olas intento descifrar tus te amo a media lengua. En el canto de los pájaros me detengo ante tu sorpresa, porque todo te es maravilloso, todo es perfecto ante tus ojos... Porque a pesar de que eres mi retoño puedes ver mas allá de las tinieblas, porque el Dios que todo lo transforma y todo lo crea te revistió de ángel, te elevó a los cielos y dejó entre nosotros una estela de estrellas como puente, para que mantengamos unidos nuestros corazones entre el cielo y la tierra.
Yo redescubro este amor cada día, este amor que me eleva por encima de mis miserias y mis miedos y me acerca un poco mas a vos y me inunda y me recrea.
Este amor que es de Dios, es su regalo, porque en el nazco nuevamente cada día y por mas dolor de parto que sienta al abrir los ojos al no tenerte conmigo me complazco en saber que sos mi sueño cumplido, ese que llegó un día y se quedó en mi alma para la eternidad,mas allá de esta vida.
Te amo, mamá.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Caminando este Adviento... caminandolo sin tu risas entre adornos navideños...


Es tiempo de adviento, tiempo de la llegada del Niño Dios a nuestras vidas para aquellos que tenemos fe.
El mismo niño que, por AMOR, dejaría a una madre mutilada al morir unos años mas tarde en la Santa Cruz.
María es para mi el personaje de este adviento que mas profundo puede llegar a mi corazón, sin contar al mismísimo Dios hecho bebe, obviamente.
María cuido con el mismo amor de madre que yo a su tesoro mas preciado, pero no por el solo hecho de ser Dios, no, era su hijo Amado a quien ella llevaba en su vientre y al que ante ningún pronostico pensó en no tener.
Ella intuía que su hijo y su Señor le dejarían como le dijo Simeón, una espada atravesada en el corazón, que hijo no nos la deja en algún momento de nuestras vidas y mas aún cuando esa espada, la de la muerte nos atraviesa de lado a lado el corazón... sin embargo ella amo a ese hijo como fuera.
María fue y es para mi fortaleza y ejemplo de que puedo seguir viva sin mi angelito del alma, María es la llave que me abre las puertas a la esperanza y me dice con total paz que no perdí a mi bebe para siempre, simplemente se atrasó nuestro encuentro para que mi corazón comprenda realmente bien el valor de la vida.. a mi, a la que creía saberlo, a la que defendía y defiende la Vida ante todo!! ...
Claro que me duele esta espera, pero en esta madurez maternal en la que voy dejándome moldear permito que todo sentimiento solo deje en mi buenos frutos.. Cada silencio que no corresponde porque debería ser la voz de mi bebe que lo colme está mi amor incondicional, en cada baño que no puedo darle, esta mi amor incondicional, en cada abrazo no dado, está mi amor incondicional.... Allí, donde nuestro amor debía ser perfecto porque nada malo iba a pasar esta mi amor incondicional, porque no soy yo quién para exigirle a mi bebe que sea como yo quiero, que tenga el color de ojos de su papá o mi risa... no nada de eso, yo lo amo y lo VIVO aún en lo que me falte, lo vivo en lo espiritual como hay que vivir el amor verdadero.
Si, por momentos quisiera como muchas mamis en mi situación verlo correr entre los adornos navideños y abriendo sus regalitos, no voy a ser hipócrita, claro que lo sueño. El otro día se me estrujó el corazón en un momento en que me reía al ver a mi Emma reírse y correr y volvió a mi la pregunta y el vacío que no quiero: ¿y su risa? ¿Como será su risa?.. ¿y como sería si estuviera acá?... y agradecí infinitamente por Emma que si estaba y mucho mas por mi Ángel que me hizo descubrir y revalorar esas pequeñas cositas cotidianas que nos acercan un poco el cielo a la tierra..
Esta Navidad no será una mas sin su presencia como no lo fueron hasta hoy ninguno de los días en los que supe que era su mamá, esta Navidad será para mi una apuesta mas grande a compartir ese amor verdadero de mamá con algún amiguito que mi bebé pudo tener, está Navidad permitiré que sea mi Ángel quien prepare un regalo para otro bebe en esta Navidad.
Hasta pronto y como siempre ... Besitos al cielo!

domingo, 25 de julio de 2010

Un sueño recurrente, la llave...


No puedo llegar a comprender el porque de que ciertas imágenes y situaciones se repitan intensa y constantemente desde el día que perdí a mi bebe.
Como ya lo conté en otras oportunidades mi embarazo llegó a su fin cuando recién comenzaba a disfrutar de la noticia que tanto había soñado.
En un segundo control con mi ginecólogo y mi segunda ecografía no pudieron sentirse los latidos de su corazoncito, nos hicieron esperar una semana para ver si aún era muy pequeño para escucharlos. A la siguiente confirmaron que su corazón ya no latía. Me fui a casa con el mundo completamente dado vueltas, con un tsunami en el alma y el cuerpo que había devastado mi vida, o al menos lo que era mi vida hasta ese momento.
Las indicaciones médicas que siguieron fueron reposo, para evitar que estando en la calle o haciendo algún esfuerzo me sorprendiera una hemorragia, (como si yo tuviera ánimos en esos días para andar paseando).
Como nada ocurría ni la mas mínima perdida, ni una pequeña contracción me dieron mas medicación y unos óvulos pero nada... Yo hoy y a la distancia me doy cuenta que no comprendía lo que sucedía ni lo que debía suceder...
Siguieron las ecografías y con ellas mi confusión aumentaba, mi embarazo había culminado, “había perdido a mi bebe” pero seguía viéndolo en una pantalla, seguía dentro mío. Mientras todos esperaban que mi cuerpo lo despidiera como un desecho yo lo albergaba con todo mi amor esperando que el milagro ocurriera, que en un próximo control se escucharan sus latidos...
Sé que mi ginecólogo sabia sin que se lo dijera que en cada nuevo control era eso lo que mas deseaba y sin decirme nada volvía a subir el volumen y permitía que escuchara que no había latidos... Ese simple gesto, tan insignificante para algunos para mi fue una “tranquilidad” al momento de recordar y saber que no hubo dudas.
Pero si hay algo que me dejó un sabor amargo que nadie podía evitarme fueron los pasos previos al quirófano, desde la declaración que firme donde decía que comprendía los riesgos del legrado hasta tener que leer desde el mínimo detalle de lo que me iban a hacer y le iban a hacer a mi bebe, los instrumentos que se utilizarían, sus formas y su modo de usarlos.
El prequirúrgico, otra situación por la que una tiene que pasar y donde se enfrenta a las miradas y los comentarios mas inapropiados de la recepcionista del laboratorio, la enfermera, el cardiólogo y cada uno con los que te toca hacer algún trámite y quiere saber que sucedió, hasta el que insinúa si provocaste el aborto...(por suerte no en todos los centros médicos hay de estos personajes y se sabe que del mismo modo están aquellos seres compasivos que nos contienen y acompañan, gracias a Dios también me tocó conocerlos).
Para quienes amamos a nuestros bebes desde antes de nacer sabemos que cada pequeña célula de su ser es maravillosa, es un tesoro en desarrollo.
Muchas veces me soñé en aquel quirófano dormida, con mis brazos en cruz completamente alejada de mi cuerpo... conectada al electro y al oxígeno, con las vías en mis brazos, escuche los sonidos de los instrumentos, ese olor tan particular del lugar, mis piernas (en posición tan natural para mi en el parto), risas, charlas, comentarios habituales entre compañeros de trabajo alejados de mi dolor, sola, destruida, atormentada por caer en la realidad de que estaban lastimando, arrancando un embrión, desterrando de mi cuerpo a mi bebe... a ese tesoro que ya no se desarrollaría jamás en mis entrañas, no se alimentaría nunca de mi pechos, no saltaría en mi vientre...
Redescubrí gracias a ese amor que vienen a dejarnos estos bebes, que aquellas técnicas quirúrgicas lo habían separado físicamente porque nosotros solos no podíamos hacerlo aún, pero era tan grande, profundo y conciente ese amor, era tan real y comprometido que por mas que esta sensación de mi vientre vacío haya quedado en mi para siempre puedo afirmar que en mi corazón se instaló la certeza de su llegada y mi vida.
Por mas que todos cuenten como hijos míos los que pude parir, yo orgullosamente se y digo sin pudor que mi corazón parió un hijo para la eternidad..
Mi bebe es real, aunque algunos no comprendan la realidad de mi maternidad y crean que es simplemente una creación de mis deseos para consolar aquella pérdida.
Me duele y me dolerá toda la vida su ausencia física y lo admito como así debo admitir que la realidad de su corta estadía física en esta vida me llenó el alma y me hizo crecer...
Morí un poco aquel día, desgarraron mi cuerpo junto con el suyo y ese recuerdo me aterra. Nací también junto con el aquel día a un mundo donde lo material es pasado, donde respiro y me alimento mas de lo interior y sensitivo que de cualquier otro modo.
Tal vez ese sueño tan monótono y persistente que a pesar del tiempo aún continua visitándome es la puerta que me conecta con aquellos días, es la llave del cofre donde guardo los recuerdos mas concretos de que mi bebé estuvo en mi y no solo fue un deseo de toda la vida que llegara, sino que llegó y se quedó para siempre.
Ni él quería desprenderse de mi vientre ni yo quería que lo hiciera.
No pudimos evitar la separación física y no me quedó mas que aceptar que se instalaría en mi corazón de un modo mucho mas pleno que cualquier otro afecto.
Tal vez este sueño me muestre no el día que desprendieron su pequeño cuerpecito de mi, sino que me haga ver el momento en que parí a mi bebe para la eternidad, y en aquellas escenas tan auténticas pueda reconocer el comienzo de esta maternidad diferente.
Parada de este lado de la calle puedo comprender después de tanto esquivarle a este sueño que cada vez que vuelva a encontrarme flotando en aquel lugar que tanto me une a mi bebe, observando una vez mas aquellas escenas no intentaré salir corriendo desesperada, no me despertaré deseando que no vuelva a ocurrir, simplemente pondré mis manos en mi pecho y diré: Te amo y te amaré por siempre!
A Santino o Lucía.

jueves, 15 de julio de 2010

Vientre incompleto.. corazón suspendido ...sueño del que me despertaron antes que terminara..



No se si a alguien le pasó esto que me pasa a mi últimamente, mas a menudo de lo que yo pensé, porque en un principio creí que iría desapareciendo esta sensación con los años..
Me encuentro de pronto con mi mano sobre mi vientre, buscando el calor de mi ángel dormido, es como si mi cuerpo no pudiera comprender todavía de que nunca va a llegar el día que mi panza explote de vida como debía suceder.. Es como si se hubiese quedado esperando mi mano poder sentir sus movimientos y no se resigna a la realidad de que jamás pasará. Por momentos pienso si esta mala jugada de mi inconsciente no es las que el reclamo físico de mi propio cuerpo... El había engendrado una vida, que crecía, se desarrollaba, era bienvenida y festejada, celebrada con el mas completo amor y de pronto cuando recién todo empezaba, mucho antes de zambullirse a este mundo se desvanece, y con el se esfuman sueños, deseos, caricias, canciones de cuna, perfumes, sabores... y el cuerpo no comprende porque tal vez la mente no termina de comprender. Tal vez el espíritu se entregue a esta forma de maternidad pero lo humano, lo limitado de esta vida no termina por comprenderlo nunca, tal ves el espíritu madure mas y mas con los años pero lo limitado y pequeño de este cuerpo tan terreno no termine de aceptarlo nunca..
Dejo mi mano ya sin culpa, sin sentir pudor porque alguien me vea, si, ya no está allí su pequeño cuerpo dormido, pero estuvo allí, se formo allí y en ese cálido lecho se durmió para despertar nuestro amor al mágico sueño de lo infinito..
Gracias mi amor, gracias por tus mimos..

miércoles, 7 de julio de 2010

El tiempo cura, pero tambien aclara ...


Siempre sentí que algo de mi murió con mi bebe, sigo pensando lo mismo con mas firmeza que nunca.
Hace diez días cumplí 35 años, hace diez días se cumplieron 3 años de que entré a un quirófano para que mi vientre se vaciara de mi regalito de Dios.
Hoy ya con muchos pasos dados en este duro camino puedo confirmar mi pensamiento con mayor claridad, parte de mi murió aquellos días de junio del 2007 cuando me decían que los latidos de mi bebe no se oían, que su cuerpito ya no tenia vida, cuando me sometí al horroroso momento de saber que entraba a un quirófano par salir sin mi amorcito..
Ese día murió mucho que había en mi y no sabía, murió en mi ese egoísmo que no pensé que tenia, murió la indiferencia ante el dolor del otro, murió ese pudor de no hablar con quien había padecido un dolor semejante para no empeorar las cosas. Esa mañana desterraron de mi esa seguridad ficticia de creerme que puedo manejarlo todo y descubrí con la cicatrización de las heridas y los pasos que fui dando en este duelo eterno que el amor es mucho mas de lo que pensé y me permití sentir, que fui muy pobre como madre, miserable como amiga, avara como creyente, pobre de corazón conmigo misma, demasiado critica con lo errores ajenos, fui poco cariñosa con quienes necesitan de consuelo pero mucho mas con mis seres amados.
Descubrí en mi tantos defectos que me estremecieron y jamás pensé que tenía, siempre me creí una buena persona y simplemente fui una mediocre en la vida. Ese junio hace tres años con mi bebe murieron grandes partes de mi, murieron muchos sueños, muchas ganas de, murió todo el cariño que había guardado desde mi niñez para ese bebe que siempre dije que nacería para esa época de mi vida... cada bello gesto que guarde para mi pedacito de cielo se fue llevándose consigo un poco de todo eso horrible que había en mi...
Mi bebe no iba a pasar por mi vida como un simple fracaso, pasó y pasa por mi vida dándome la mayor lección que ningún gran maestro pudo darme..
Se que queda mucho por corregir en mi, queda mucho por purificar y mas todavía queda muchas cosas buenas que si hay pero que necesitan del alimento que da el compromiso para seguir creciendo, pero no desespero, a pesar de haber aprendido de que la vida es corta, mucho mas de lo que creemos se que mientras no nos quedemos quietos y mantengamos nuestro corazón en movimiento seguimos avanzando.
Sigo día a día deseando sentir algún día su cuerpito contra el mío y fundirnos en un abrazo y poder llenarlo de mimos, mientras tanto seguiré embelleciendo mi alma para que cuando podamos mirarnos a la cara tenga mas cosas por las que darle las gracias a mi bebe y menos por las que avergonzarme..
Maternidad compleja y sencilla esta. Maternidad del cielo y de la tierra, maternidad que nos compromete con ser mejor para el mundo porque nuestro mundo deja de ser solo nuestro hogar. Nuestros bebes nos muestran que en lo limitado de lo material moriríamos y sin embargo en la plenitud del amor somos libres y partes de todo.. Maternidad bella la que nos ha tocado que nos compromete a ser mejores no solo para nuestros hijos sino para el mundo..